"Inteligencia Emocional" Curso Gratis | Autoayuda y Salud
Home » , » "Inteligencia Emocional" Curso Gratis

"Inteligencia Emocional" Curso Gratis

Written By Gala Ventura on 17/3/10 | 9:15

Presentación del curso

 En este curso gratis sobre la inteligencia emocional podrá estudiar cómo influyen los
sentimientos en la toma de decisiones, cómo controlar sus emociones o incluso
conocerse a sí mismo. En definitiva, un curso para saber más sobre su propia
inteligencia emocional y aplicarla a la vida cotidiana.

 1. El objetivo de la inteligencia emocional

El estudio de los sentimientos y las emociones se ha extendido en la última época
mediante el modelo de la Inteligencia Emocional (IE). Con la denominación de IE se
pretende significar todo un conjunto de habilidades de procedencia psíquica que
influyen en nuestra conducta.
El avance en la investigación de las funciones del cerebro y de sus respectivas
conexiones neuronales, ha permitido un mejor conocimiento de su interacción con
las diferentes estructuras y áreas cerebrales que gobiernan nuestros estado de
ánimo: iras, temores, pasiones, alegrías, etc. favoreciendo el desarrollo de la IE.
Uno de los objetivos fundamentales de la IE, es el poner de relieve las limitaciones
del denominado Coeficiente Intelectual (CI). Los defensores de este modelo,
consideran que el CI, es un capacidad genética e innata que no puede ser modificada.
Por tanto, el destino de las personas se halla de antemano determinada por la aptitud
del CI.
Frente ha ello, el modelo de la IE, sostiene que el CI no es el único factor que indica la
capacidad del sujeto humano, ya que existen toda una serie de habilidades que se
pueden aprender, basadas en los sentimientos y las emociones: el autocontrol, el
entusiasmo, la automotivación, la empatía, etc.

2. Controlar nuestras Emociones

El principal divulgador de los modelos inspirados en la IE que han surgido en estos
últimos años ha sido el psicólogo americano D. Goleman. Se trata de explicar cómo
pueden ser controladas emocionalmente muchas de nuestras actividades, y porqué
en ocasiones podemos ser tan racionales y en otras tan irracionales.
El objetivo es dotar de inteligencia a la vida emocional, adquiriendo hábitos
emocionales para saber dominar los impulsos negativos, comprender los
sentimientos de los semejantes y manejar de forma amable nuestras relaciones.
La IE considera que los impulsos son la energía de nuestras emociones que intentan
expresarse en la acción. Quienes están a merced de sus impulsos y no saben
controlarlos muestran una débil voluntad, y viven interiormente perturbados.
La IE parte del supuesto de que la herencia genética nos ha dotado de unas
sensaciones emocionales que determinan en parte nuestro temperamento. No
obstante, las funciones cerebrales relacionadas con la actividad emocional, son
tan flexibles y adaptables que permiten superar los defectos de nuestra voluntad y
mejorar nuestro carácter.

3. La influencia de las emociones en los asuntos humanos

La IE sostiene que los sentimientos y las emociones tiene una gran influencia en los asuntos
humanos. Los psicólogos destacan la preponderancia del corazón (sede figurada de los
sentimientos) sobre la razón en los momentos cruciales de la vida. Pues son las emociones
las que nos permiten afrontar situaciones difíciles. Es lo que expresa la frase de Pascal: ¿El
corazón tiene razones que la razón no comprende?.
Nuestras emociones se integran en el sistema nervioso en forma de tendencias automáticas.
Es así, que nuestras decisiones y nuestras acciones dependen tanto de nuestros
sentimientos como de nuestros pensamientos. Nuestras reacciones ante determinadas
situaciones, no son sólo fruto de un juicio racional, sino también de emociones en forma de
impulsos de acción automática.
Desde la antigüedad han existido normas y leyes con el intento de encauzar la vida
emocional, pero a pesar de ello, la razón se ve a menudo desbordada por la fuerza de las
pasiones.
Cada emoción dispone al cuerpo a un tipo distinto de respuesta, y estas predisposiciones
biológicas a la acción son moderadas por nuestras experiencias vitales y por el medio
cultural.(las diversas culturas no tienen el mismo sentido de la tristeza o de la alegría).

4. La mente racional y la mente emocional

Al margen de que algunos filósofos consideren artificial la dualidad mental entre la
razón y las emociones, el modelo de la IE afirma que tenemos por un lado una
mente racional, que es la capacidad consciente de pensar, deliberar y reflexionar, y
por otro lado una mente emocional que es más impulsiva e influyente que la mente
racional.
La certeza emocional configura una convicción distinta a la certeza de la mente
racional, No obstante, hay una proporcionalidad entre el control emocional y el
racional, y estas dos mentes operan en colaboración, entrelazando sus distintas
formas de conocimiento. Cuanto más intensa es la mente emocional, menos eficaz
es la mente racional, y viceversa.
Lo más adecuado para el sujeto es que exista un equilibrio, en el cual, la emoción
influye en las operaciones de la razón y ésta ajusta y filtra las operaciones
procedente de las emociones, actuando como dos facultades relativamente
independientes que reflejan el funcionamiento de circuitos cerebrales distintos,
aunque interrelacionados.
La IE destaca la perenne y fecunda tensión entre estas dos mentes, aunque a
menudo están coordinadas. Pero cuando de forma desbordada irrumpen las
pasiones, el equilibrio puede romperse y la mente emocional puede bloquear y
paralizar a la mente racional.

5. La acción del cerebro en la vida emocional

Cuando se produce una pérdida de control de la emociones, se desencadena en el
sistema límbico del cerebro una reacción antes de que la información llegue al
neocortex o área del cerebro pensante. La función del sistema límbico es
importante en la vida emocional, ya que está ligado con los afectos y las pasiones y
asume el control antes de que la parte del cerebro pensante haya tomado una
decisión.
Con ello se destaca que el sistema emocional puede actuar sin la participación del
neocortex, albergando recuerdos e impresiones y efectuando respuestas, de las que
no somos plenamente conscientes.
Las conexiones entre el sistema límbico y el neocortex o área pensante del cerebro,
constituyen el centro de gravedad de los conflictos y los acuerdos entre el
corazón y la cabeza, entre los sentimientos y los pensamientos. Esta conexión es
básica para tomar decisiones inteligentes en la vida emocional. La interrelación del
sistema límbico con el neocortex o área pensante del cerebro, constituye el núcleo
neurobiológico de la IE.
La memoria, localizada en el área frontal del cerebro, puede ser afectada por estados
de ansiedad o de cólera, perturbando su capacidad de retener en la mente datos
esenciales para el desempeño de nuestras tareas. Cuando estamos emocionalmente
perturbados solemos decir ¿no puedo pensar bien?

6. Los sentimientos en la toma de decisiones

Estos déficits emocionales no los registran los tests que miden el Coeficiente
Intelectual (CI).
Diversos estudios neuropsicológicos efectuados a estudiantes y
profesionales con un CI por encima de la media, mostraban un pobre
rendimiento académico o profesional. Se trata de personas impulsivas, ansiosas,
desorganizadas y problemáticas, con escaso control de sus impulsos límbicos.
Las personas con determinadas irregularidades en sus funciones cerebrales, sufren
un deterioro en sus habilidades emocionales y en la toma de sus propias decisiones.
Aunque su CI funcione correctamente, pierden interés por el aprendizaje emocional.
En estas condiciones cualquier estímulo sensorial deja de despertar atracción o
rechazo.
Distintos psicólogos señalan la importancia de los sentimientos en la toma
racional de decisiones para orientarnos en la dirección más adecuada y lógica.
Las áreas del cerebro emocional están tan implicadas en el razonamiento como las
áreas del cerebro pensante. En la equidistancia entre el sentir y el pensar, la
emoción guía nuestras decisiones.
El intelecto no puede funcionar adecuadamente sin el concurso de las emociones, de
acuerdo con la complementación del sistema límbico y el neocortex. Hay que saber
armonizar ambas funciones y usar de forma inteligente las emociones.

7. Las limitaciones del coeficiente intelectual

Puede darse el caso que una persona con un buen nivel de inteligencia actúe con
torpeza en su vida ordinaria. Y es que la Inteligencia Académica o Coeficiente
Intelectual, tiene poco que ver con la vida emocional. Así personas con un buen
CI no saben ser buenos timoneles de su vida y zozobran en los escollos de sus
pasiones e impulsos.
A pesar de que todavía gozan de consideración las calificaciones académicas
basadas en los tests del CI, el modelo de la IE sostiene que no ofrecen la garantía
suficiente para predecir el éxito en la vida.
Los defensores de la IE no desvalorizan la importancia de tener un buen CI, pues los
que gozan de un elevado CI tienden a obtener en un 20% de casos, una mejor
remuneración que los que tiene un bajo CI. Pero el 80% restante, depende de otra
clase de factores, de otras características que dependen de la IE.
Algunas características de la Inteligencia Emocional (IE): motivarnos a nosotros
mismos, tener voluntad para proseguir a pesar de los fracasos, controlar los
impulsos, regular los estados de ánimo, tener capacidad de empatizar con los
demás, mostrar confianza con los colaboradores, crear un buen ambiente a nuestro
alrededor, saber ser agradable y atento, etc.

8. La psicología conductista

En este orden de cosas, es conveniente recordar que durante la década de los años
1940-1950, la psicología académica se hallaba dominada por la escuela conductista
de Watson y Skinner. En el análisis de la psicología humana, esta corriente prescinde
de los contenidos subjetivos y propone el atenerse solamente a la observación
de la conducta externa, basada en el estímulorespuesta de nuestras acciones
objetivas.
El planteamiento conductista no se interesa por los hechos de la conciencia,
incluyendo en ellos la vida emocional. Con la revolución informática de los años
60, se acentuó el desinterés por la interioridad en el análisis de las emociones.
La atención se centró en comprobar como la inteligencia procesa la información y en
la naturaleza de esta inteligencia.
Con este enfoque cognitivo, se consideró que la inteligencia es básicamente
hiperracional y apenas se ve afectada por los sentimientos. En todo caso, los
sentimientos confunden la mente, con lo que el sentido de la vida emocional
continuó quedando fuera del campo de la psicología
Los científicos seducidos por la informática, compararon el modelo de la mente
con el funcionamiento de los ordenadores. Con ello, olvidaron el hecho de que la
razón está influida y guiada por los sentimientos que sazonan las operaciones
intelectuales, y dejaron al margen todo el trasfondo de las emociones y sentimientos
que son el condimento mismo de la vida.

9. Origen del coeficiente intelectual

Se considera al psicólogo de la Universidad de Stanford, Lewis Terman como el
principal creador del test para determinar el CI. Millones de personas han sido
clasificados mediante este tipo de test. Esto ha conducido durante varias décadas, a
la suposición de que la gente es inteligente o no lo es, pues la inteligencia es
un facultad innata y poco se puede hacer para cambiar las cosas.
Es una forma de
pensar que todavía impregna amplias capas de nuestra sociedad.
A diferencia del CI que ya tiene un siglo de aplicación, la IE es un concepto reciente,
pero a pesar de ello y debido a los experimentos realizados, se puede decir que la IE
resulta en ocasiones más decisiva que el CI.
El modelo de la IE afirma que, los tests del CI ha condicionado a muchos estudiantes
al utilizarse como criterio en las pruebas de selección. Estos tests se basan en una
noción restringida de la inteligencia, al evaluar solamente las habilidades
lingüísticas o matemáticas, sin tener en cuenta el amplio abanico de habilidades y
destrezas provenientes de la IE.
Frente a la opinión de que ni la experiencia ni la educación pueden modificar los
resultados del CI, el modelo de la IE trata de mostrar que si sabemos educar a
nuestros hijos y motivar a los niños, éstos son capaces de desarrollar las
habilidades emocionales fundamentales.

10. El desarrollo de las habilidades emocionales

Diversas investigaciones realizadas con estudiantes de elevado CI, pusieron de
relieve que no habían alcanzado un éxito laboral superior a otros con calificaciones
inferiores, ni tampoco que hubieran obtenido una cota mayor de felicidad ni
más satisfacción en las relaciones sociales.
Un estudiante con notas excelentes es idóneo para obtener una buena evaluación
académica, pero esta evaluación no nos dice nada acerca de su forma de
reaccionar ante las vicisitudes de la vida.
A pesar de ello, nuestras escuelas siguen insistiendo en el desarrollo de las
capacidades académicas en detrimento del dominio y pericia de las habilidades
emocionales o rasgos del carácter que son tan decisivos para la persona.
Ha llegado el momento de ampliar la clásica noción del talento, para ayudar a los
escolares a que sus facultades personales se aprovechen plenamente.
Pero mientras continúe dándose un estilo educativo sólo para preparar profesores
universitarios o científicos, ajustándolo a un molde estrecho y preconcebido,
continuaremos gastando energías clasificando a los niños y difícilmente aprenderán
a cultivar sus habilidades emocionales.

11. La inteligencia múltiple

El psicólogo de la Universidad de Havard, H. Gardner, fue uno de los primeros que
señaló las limitaciones del Coeficiente Intelectual (CI).
Frente a la concepción
reductiva de la inteligencia, Gardner introduce la concepción de Inteligencia
Múltiple, que se manifiesta en una diversidad de capacidades, como son las de
comprender y sintonizar con los demás, descubrir las cosas que les motivan, saber
como trabajan, cual es la mejor forma de cooperar con ellos, etc.
La IE, considera que la concepción multidimensional de la inteligencia, nos ofrece
una visión más rica del potencial de nuestras capacidades que la que ofrece el CI.
El significado de Inteligencia Múltiple ha ido evolucionando, y cada vez hay más
psicólogos que adoptan las conclusiones de Gardner. Pero el modelo de la IE, señala
que la atención del psicólogo no se debe centrar solamente en el conocimiento de
los sentimientos, sino también en el papel que desempeñan tales sentimientos,
pues el mundo de las emociones se extiende más allá de su simple conocimiento
cognitivo.

12 La competencia emocional

La competencia emocional determina el grado de destreza que somos capaces de
alcanzar en el dominio de nuestras facultades, tanto sensitivas como
intelectuales. Las personas que han alcanzado una madurez psicológica, son las
que saben gobernar sus sentimientos y relacionarse afectivamente con los
sentimientos de los demás.
Las personas que muestran una buena competencia emocional, disfrutan de una
situación ventajosa en los diversos dominios y dimensiones de la vida, por ello se
siente más satisfechos consigo mismo y resultan más eficaces en las tareas
que emprenden.
Por tanto el vasto y complejo continente de la vida emocional que afecta a los
diversos estados de nuestra vida interior y de nuestras relaciones sociales, debe ser
explorado con la finalidad de que nuestra emociones sean más inteligentes.

13. Conocerse a sí mismo

Otro aspecto que subraya la IE, es la capacidad de conocimiento de uno mismo. El
fruto del propio conocimiento nos capacita para establecer contacto con los propios
sentimientos, diferenciarlos entre ellos con objeto de orientar nuestra conducta.
Esta capacidad de reconocer nuestros sentimientos es la piedra angular de la IE. Su
verificación se obtiene mediante la introspección subjetiva que nos permite
seguir con atención nuestros sentimientos. Las personas que poseen una mayor
comprensión y una más clara certeza de sus emociones saben dirigir mejor sus
propias vidas.
La conciencia de uno mismo es una habilidad que nos permite controlar nuestros
sentimientos y adecuarlos a las circunstancias del momento. Hay que tener la
habilidad para saber tranquilizarse y desembarazarse de la ansiedad, de la tristeza o
la irritabilidad. Las personas que carecen de estas habilidad, se enfrentan
constantemente con tensiones desagradables que desestabilizan y atormentan
su estado interior. Quienes tienen esta habilidad se recuperan más rápido de los
reveses de la vida.
El autocontrol emocional nos da la capacidad de demorar la gratificación
momentánea y sofocar la agresiva impulsividad. Este dominio y gobierno propio
nos hace más productivos y eficaces en las empresas que acometemos.

14 El sentido humano de los sentimientos

La concepción de una vida mental emocionalmente plana que ha condicionado
durante años la investigación sobre la inteligencia, está evolucionando a medida
que se reconoce el papel de los sentimientos en los procesos mentales.
La psicología moderna está comenzando a tomar en consideración todo el potencial
de las emociones con su bagaje de virtudes y peligros. La fría lógica no es suficiente
a la hora de encontrar una solución humana adecuada.
Cualquier ser humano, por duro y distante que quiera mostrase, anhela el calor del
afecto y la amistad, Los sentimientos es lo que pone más de manifiesto el
significado de nuestra humanidad. Si falta el sentido lírico de los sentimientos, se
podrá componer música o escribir poesía con un alto grado técnico, pero quedará
soslayada la vital experiencia de la pasión.
Una fría visión racionalista, desconoce los valores del corazón; la esperanza la
fe y el amor. Dado que las emociones nos enriquecen, cualquier modelo de la mente
que las margine, será un modelo parcial y empobrecedor.
En la práctica de la vida ocurre que personas con un elevado CI, pero con escasa
Inteligencia Emocional (IE), están subordinadas a personas con menos CI. En
nuestra vida cotidiana es decisiva la inteligencia intrapersonal para acertar en la
pareja o en el puesto de trabajo.

15. El 'feeling' de la empatía

Otra habilidad importante señalada por la IE es la Empatía, definida como la
posesión de sensibilidad psíquica para detectar las señales externas que nos
indican lo que necesitan o quieren los demás. Esta habilidad emocional es
esencial para las relaciones sociales y el mundo laboral.
El arte para comprender las peculiaridades singulares de nuestros semejantes es
una habilidad idónea para el liderazgo y la eficacia en los contactos interpersonales.
De forma similar, el sentido del altruismo o interés del prójimo que nos rodea,
radica en la empatía o habilidad para comprender sus emociones.
Hay quien es diestro para controlar sus propios sentimientos, pero en cambio
es inepto para adivinar los trastornos emocionales ajenos. Las lagunas de
nuestra habilidad emocional pueden superarse mediante el esfuerzo y el positivo
interés por nuestros colaboradores.
El sustrato biológico en el que se basan nuestras habilidades emocionales es de
carácter neurológico. Pero teniendo en cuenta que el cerebro es muy plástico y
adaptable, puede asumir un continuo aprendizaje.

16. La armonía entre el CI y la IE

A pesar del aparente conflicto entre el CI y la IE, lo efectivo es que no se
contraponen sino que se conjugan. Entre ambas facultades existe una evidente
correlación, pues el ser humano armoniza y entrelaza el intelecto y las emociones.
No obstante, la mente emocional es más rápida que la mente racional, pues no se
detiene a considerar lo que está haciendo. Su rapidez hace difícil la reflexión
analítica que es el rasgo característico de la mente pensante.
Las acciones que brotan de la mente emocional, al ser más o menos irreflexivas,
conllevan una sensación de certeza y de simplificación en el modo de ver las
cosas, que deja perpleja a la mente racional. En ocasiones nos preguntamos
después de actuar emocionalmente: ¿por qué he hecho esto o me he conducido de
este modo?, como expresión de que la mente racional se activa a una velocidad más
lenta que la mente emocional.
El tiempo que transcurre entre el estímulo que activa una emoción y la erupción
de la misma es casi instantáneo, su valoración se mide en pocos segundos. La
necesidad de actuar al ser automática apenas informa a la conciencia despierta. La
respuesta emocional a menudo tiene lugar antes de que sepamos claramente que
está ocurriendo. Cuando las emociones son intensas y breves influyen en nuestro
estado fisiológico (flujo sanguíneo, ritmo cardíaco, musculatura facial, etc.)

17. La espontaneidad de las emociones

La IE señala que la mayor rapidez de la mente emocional respecto de la mente
racional, determina que los primeros impulsos procedan más del corazón que de la
cabeza.
No obstante hay otro tipo de reacciones emocionales que son simultáneas
con los pensamientos.
Otras emociones aparecen porque las evocamos intencionadamente (entristecernos
por un acontecimiento pasado). Pero la mente racional no decide a priori que
emociones debemos tener, sino que éstas nos invaden como un hecho
inevitable y espontáneo (no podemos decidir cuando estar enamorados, furiosos o
alegres). Lo único que la mente racional puede controlar es el curso que siguen
nuestras reacciones.
La mente emocional al ser poco reflexiva, asume las propias opiniones como
verdades absolutas. Por eso, tiende a rechazar con actitud visceral las opiniones
ajenas. Esto explica lo difícil que resulta razonar con alguien que es muy
sentimental, pues deja de lado la lógica los argumentos que no se ajustan a su
convicción.
Múltiples actividades humanas hablan directamente a la mente emocional, como es
el caso del arte (novelas, películas, poesía, canciones, teatro, etc) Los grandes
líderes saben movilizar los corazones hablando el lenguaje y la lógica de la
emoción.

Autor: Lluis Pifarré

Contraseñas

La contraseña para descomprimir los archivos son:
http://autoayuda-gratis.blogspot.com